Jorge
y yo nos vamos a la Luna. Sí, porque no nos gusta vivir aquí.
Nos
vamos en nuestro cohete rojo y amarillo.
En
ese que le trajeron los Reyes Magos no, que hemos perdido la cofia. Claro, así
no se puede volar.
Nos
vamos en el cohete rojo y amarillo que es más resistente. Tiene ya tres años y
todavía no se ha roto. Se lo trajo Papá Noel a Nuria.
Es
por si queremos volver. Aunque no lo creo porque en la Luna flotaremos y sonará
“Space Oddity” todo el rato (“Despacito” seguro que también). Aunque a veces
bailaremos el vals. Y no nos cansaremos, ni nos dolerá el cuerpo ni nada.
Y
podremos estar todo el rato juntos, cosa que aquí no se puede. El aire no se
respira bien, con tanto humo, ambientador, aerosol. Todo cosas de mayores que
no nos interesan. No entendemos porqué los mayores fabrican cosas que nos matan
o nos enferman. Y como no lo entendemos pues nos vamos.
Además
me parece que el cielo se está cabreando y de repente llueve, nieva o hace sol.
Así, sin ton ni son. En la Luna está todo más estable.
El
lanzamiento está previsto para junio, cuando Jorge acabe el cole, que en
primero de infantil si te pierdes algo pues ya no levantas cabeza. Bueno, eso
dicen los mayores, que madre mía aún no sabes hacer el uno sin salirte de los
puntos. Siempre ahí, estresados, porque Gorka ya sabe nadar y habla tres idiomas…
(que será el uno en tres idiomas y sin salirse de los puntos). Claro, por eso en
Finlandia no van al cole hasta los seis años, son más listos, porque están más
cerca de la Luna…
Nuria
también se viene con nosotros, sí, porque yo sin ella no puedo vivir.
¿Alguien
más se apunta?...
A mis queridos sobrinos Jorge y Nuria... con vosotros hasta el infinito y más allá.
