viernes, 6 de octubre de 2017
miércoles, 30 de agosto de 2017
Ya no ...
Ya no hay caja mágica de La Navidad,
ni huevos de Pascua escondidos en el comedor,
ni corazones de cartulina, ni gominolas de corazón.
No hay pegatinas ni flores en el pelo,
ni Fiesta de la Primavera o fiesta porque sí.
Ya no contamos mariquitas en el parque ni saltamos charcos.
No hay colores.
No hay luz.
Ahora sólo nos reímos "de mentiras",
y lloramos de verdad.
Mi princesita, yo también estoy triste,
Tu Tata.
lunes, 24 de julio de 2017
Salpicando
domingo, 16 de julio de 2017
Volver...
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| Tristeza, por Lin Chia Hui |
Si te escribiera cada vez que quiero que vuelvas,
serías mi mejor y más querido enemigo ...
sábado, 10 de junio de 2017
Nunca me vas a olvidar...
lo sé,
estás desubicado,
tratando de aparentar plenitud.
Pero te conozco,
mejor que nadie,
desde el día que tus ojos se clavaron en los míos,
desde el día que aquella música te invadió , transportó y te abrió una puerta a algo que jamás habías sentido.
Aquella misma puerta que cerraste de portazo.
Yo me quedo con lo bonito,
tú has salido peor parado
porque te quedas con el
"¿qué habría sido si...?"
lunes, 15 de mayo de 2017
Hombre del mar...
perteneces a él,
pertenece a él.
Vuelve hombre del mar,
vuelve cuando quieras,
pero vuelve al mar.
Que la mujer del mar te espera,
con una casa del mar dibujada entre sus manos.
jueves, 13 de abril de 2017
Corazón
Tapas duras color púrpura y el título escrito en hilo
dorado: “CORAZÓN”
Era de Manolín de Vicen, mi vecino, dos años menor que
yo. Se lo regalaron cuando le operaron de anginas. Él tendría unos ocho años. Se
lo cambié por un paracaidista de plástico de mi hermano. Por suerte, Manolín no
era mucho de leer.
Lo abro sentada en la cama - que es como más me gustaba
pasar los sábados, sentada en la cama y rodeada de libros-. No paraba de leer
ni cuando mi Madre me traía el almuerzo a la cama, tostadas de pan recién
hechas con mantequilla y azúcar.
Sí, mi Madre es una bendita. Me dejaba volar en mi mundo
de fantasía durante horas, y me llenaba la cama de libros. No le preocupaba lo
más mínimo que, con diez años, prefiriera estar ahí en lugar de jugar a los
cacharritos con Mónica, mi vecina del quinto.
CORAZÓN, de Edmundo
de Amicis.
Querido libro, durante años no he recordado la historia
que cuentas, tan sólo las tapas púrpura con el nombre en hilo dorado, a mi Madre
y el olor de las tostadas de mantequilla.
#historiasdelibros
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